Colegio Ntra. Sra. Desamparados

Colegio Nuestra Señora de los Desamparados

- Valencia -

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PROYECTO EDUCATIVO

Los niños y los jóvenes tienen su vida proyectada hacia el futuro. Compartir la vida con ellos supone un ejercicio continuo de la virtud de la esperanza. Educar requiere tener un permanente sentido de apertura al otro, a los nuevos tiempos, a las promesas de una humanidad mejor y también la apertura a Dios, como plenitud del hombre.

 

1. INTRODUCCIÓN
2. LA ESCUELA CATÓLICA

2.1 MISIÓN Y FUNDAMENTO
2.2 FINALIDAD: Al Servicio de la Sociedad.


3. COLEGIO NTRA SRA DE LOS DESAMPARADOS

3.1 HISTORIA Y FINALIDAD DE NUESTRO CENTRO
3.2 ELEMENTOS QUE CONFORMAN NUESTRA IDENTIDAD
3.3 FUNDAMENTACIÓN LEGAL
3.4 NUESTRA ANTROPOLOGÍA
3.5 LA COMUNIDAD EDUCATIVA


4. NUESTRA PROPUESTA EDUCATIVA
 

El Concilio Vaticano II define en su Constitución dogmática Lumen Gentium a la Iglesia como “un sacramento o señal e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano”.
(LG 1)
A semejanza de Cristo, la Iglesia, como signo visible (sacramento) de la presencia y de la gracia de Dios en el mundo, está llamada a seguir su mismo camino para comunicar a los hombres los frutos de la salvación: así como Cristo realizó la salvación desde la pobreza, así debe hacer la Iglesia, “evangelizar a los pobres y liberar a los oprimidos” (Lc 4,18). Pues bien, este compromiso evangélico es asumido en muchas comunidades cristianas, que se
revitalizan y buscan servir a los hombres, desde la escucha de la palabra de Dios, encarnada en las mismas necesidades sociales de su tiempo.
Una de las necesidades acuciantes en nuestra Diócesis de Valencia, detectada ya antes de la celebración del Concilio Vaticano II, se hace sentir en el campo de la enseñanza. Como
respuesta a la necesidad constatada, en nuestra Diócesis de Valencia, de la falta de Centros Educativos, sobre todo a mediados del siglo XX, inspiró el esfuerzo y la dedicación de muchas comunidades cristianas, y también la visión de futuro de algunos sacerdotes hizo que promovieran colegios de titularidad parroquial en muchos lugares de la Diócesis pero, sobre todo, en zonas deprimidas o marginales, en las que se hacía más visible las necesidades de escolarización.

 

• La escuela católica, como todos los centros educativos, busca los fines culturales y la formación humana de los alumnos.
• La escuela católica tiene como nota distintiva, crear un ambiente de comunidad escolar animado por el espíritu evangélico de libertad y de caridad.
• La escuela católica busca iluminar por la fe el conocimiento que los alumnos van adquiriendo del mundo, de la vida y del   hombre
• La escuela católica educa a los alumnos desde las posibilidades   que ofrece el progreso, para una vida de apóstoles, de  testigos para una sociedad mejor.


Por todo ello, la Iglesia aporta a la sociedad su estilo educativo para cumplir su misión evangelizadora, y garantizar a las familias el derecho de elegir una educación coherente con sus principios y su fe.

 

2.1 MISIÓN Y FUNDAMENTO

La misión de la Iglesia es evangelizar, y nuestro colegio es sin duda un instrumento privilegiado para hacerlo, pues desde él la Iglesia puede cumplir su misión salvífica en el campo de la educación.
El proyecto educativo de nuestro centro debe definirse por su referencia explícita al Evangelio de Jesucristo, para que Éste sea referente fundamental y modelo en la vida de los alumnos/as, partiendo del contexto cultural y social del barrio de Nazaret.
Afirmamos que nuestro Centro es lugar de educación integral de la persona humana que tiene su fundamento en Cristo y se basa en un proyecto educativo en el que se funden armónicamente fe, cultura y vida. Consiste en transmitir la cultura de un modo sistemático y
crítico a la luz de la fe, educando en y desde las virtudes cristianas, promoviendo así la síntesis entre la cultura y la fe, y por tanto una coherencia fe-vida que favorece la educación integral de la persona.

 

2.2. FINALIDAD: Al Servicio de la Sociedad.

La Escuela católica nace como expresión de la realidad eclesial que, por su misma naturaleza, desarrolla un servicio que no está abierto sólo a los católicos, sino a todos aquellos que acepten su propuesta educativa.

El servicio de nuestro Centro al barrio de Nazaret consiste en:

• Ofrecer una educación de calidad, preparando a los alumnos para ser hombres al servicio de la sociedad; además, garantizamos el pluralismo cultural y educativo y el derecho de los padres a elegir la formación que desean para sus hijos.

Nuestro Centro, subraya la dimensión religiosa en el ambiente educativo, en el desarrollo de la personalidad del alumno y en la coordinación entre la cultura y el Evangelio, de modo que todo sea iluminado por la fe, destacando la importancia vertebradora del Plan de Pastoral de nuestro colegio.

Los Colegios Diocesanos de Valencia son Centros de Educación Católica de Iniciativa Social que prestan un importante servicio a la sociedad. Desde su origen son centros sensibles a las realidades de su entorno y abiertos a todos.
En origen, son aquellos cuya titularidad la ostenta el Arzobispado de Valencia, a través de las parroquias, o bien porque son fundaciones canónicas o civiles en las que la voluntad fundacional ha querido que el Colegio sea de Educación Católica y que se encomiende su dirección a la Iglesia Diocesana.

3.1 HISTORIA Y FINALIDAD DE NUESTRO CENTRO

Es alrededor del año 1945, cuando a raíz de una visita pastoral del Obispo Auxiliar de la época, surge la idea de la creación de un proyecto para trabajar con la infancia de Nazaret. Es Don Eduardo Gual Camarena que en los años 50 crea la “ciudad de los muchachos”, un complejo deportivo para trabajar en el tiempo libre con los niños y niñas, para que no estén tanto tiempo en la calle. Es en el año 1956 cuando se decide construir un colegio en unos edificios cedidos por la Guardia Civil cerca de la playa. Al año siguiente con la riada del 1957 el colegio queda totalmente derruido pasando a unos bajos provisionales mientras se construía el actual edifico. Es cinco años despúes de la riada cuando se construye el actual edificio, manteniendo su espíritu fundacional hasta hoy en día.

3.2 ELEMENTOS QUE CONFORMAN NUESTRA IDENTIDAD

3.2.1 COMO ESCUELA CATÓLICA:

- INSTRUMENTO INSTITUCIONAL
Los Colegios Diocesanos se insertan en el marco del Derecho Canónico y de la legislación vigente, por ser un instrumento institucional de la Diócesis en la tarea apostólica que ésta realiza en al campo de la educación.

- SOMOS IGLESIA DIOCESANA
Los Colegios Diocesanos optan firme y decididamente por la pedagogía del Evangelio, que se ofrece a todos los estamentos de la comunidad educativa porque precisamente la “diocesaneidad” radica en dejarse educar por el Evangelio de Jesucristo y por educar, desde él, a profesores, padres y alumnos.

No podemos decir que los Colegios Diocesanos tengan un carisma especifico, porque el suyo, como el de la iglesia Diocesana, es el de promover todos los carismas.

- SOMOS PARROQUIA
El Colegio Nuestra Señora del los Desamparados, enmarcado en el ámbito territorial de la Parroquia, es una de las comunidades insertadas en ella, por ello debe hacer suyos los Planes de Pastoral de la Diócesis y de la Parroquia desde el campo específico de la enseñanza, evangelizando desde los tres ámbitos propios de la Iglesia:.

                            • La Palabra
                            • La Liturgia
                            • Acción de la Caridad

Nuestro colegio tiene en su parroquia un claro referente de Iglesia adulta, así también, dispone del lugar de celebración de los sacramentos por excelencia, ya que el colegio es parte de la parroquia. Para que ello sea posible, es importante que algunos miembros de la comunidad educativa del colegio formen parte del Consejo de Pastoral de la Parroquia.

3.2.2 COMO COMUNIDAD EDUCATIVA:

- SOMOS CRISTIANOS LAICOS.
La misión de los laicos es característica esencial de los Colegios Diocesanos desde sus orígenes, pues además del profesorado, los cargos directivos y, en ocasiones también la titularidad, es ejercida por ellos, aportando su competencia y el testimonio de su fe; los Colegios Diocesanos, por naturaleza y por su modo de ejercer el apostolado, hacen una clara apuesta para que la misión de la Iglesia sea llevada a cabo por los laicos cristianos comprometidos y llamados por su vocación en las tareas educativas.

- FE, CULTURA Y VIDA
Nuestro Centro busca la educación de los alumnos y alumnas desde una concepción cristiana del hombre, de la vida y del mundo. Perseguimos la educación integral de la persona, y esta preocupación forma parte de la vida ordinaria del centro, es decir, el Colegio busca la calidad, entendiendo que ésta, desde nuestra antropología, incluye adquirir destrezas y actitudes para ser un buen ciudadano, descubrir el sentido último de la persona y unos fundamentos sólidos para su estilo de vida.

En el ámbito curricular, se propone trabajar mediante un auténtico diálogo entre las distintas disciplinas académicas y la fe, considerando también fundamental valorar y dar continuidad a las tradiciones y cultura propia de Nazaret; en el Plan de Pastoral se busca el encuentro personal y comunitario con Dios, la familiaridad con la Palabra de Dios y el magisterio de la Iglesia y el compromiso del mandamiento del amor con todos los hombres.

Los Colegios Diocesanos encuentran su justificación en la misión misma de la iglesia, proclamando su mensaje evangélico, exponiendo los valores de la educación cristiana, basándose para ello en un proyecto en el que se integran armónicamente fe, cultura y vida.

3.2.3 COMO SERVICIO A LA SOCIEDAD

- ESCUELA Y COMUNIDAD
En nuestro Centro debe darse el paso de escuela-institución a escuela-comunidad, de modo que el colegio sea una de las comunidades cristianas que integran la Parroquia, en la que todos sus miembros aceptan el compromiso de transmitir las virtudes evangélicas.

- PREFERENCIA POR LOS MÁS DESFAVORECIDOS
Desde sus inicios, el colegio Nuestra Señora de los Desamparados hace una opción por los más desfavorecidos desde el punto de vista social y económico; hoy esta preferencia debe mantenerse y abrirse a las nuevas pobrezas de nuestra sociedad actual, porque la Escuela Diocesana está llamada a mostrar una nueva concepción del hombre y del mundo, basada en el amor de Dios.
Hoy se hace especialmente en la apertura a la escolarización del alumnado inmigrante.

3.3 FUNDAMENTACIÓN LEGAL

La presencia de la Iglesia en la escuela, se manifiesta por:

• El testimonio de todos los miembros católicos de la comunidad educativa.
• La enseñanza religiosa escolar.
• Las instituciones escolares propias.

La Constitución Española, con los Tratados Internacionales ratificados por España y con sus ulteriores desarrollos legales, reconoce el derecho de todos a la educación y la libertad de enseñanza.

Nuestro texto constitucional, reconoce además los siguientes derechos:

• Derecho de los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.
• Derecho de las personas físicas y jurídicas a crear y dirigir escuelas, y a impartir un tipo de educación determinada.

Las distintas Leyes Orgánicas, reconocen el derecho que asiste a los titulares de los Centros privados de establecer su carácter propio, el cual deberá ser puesto en conocimiento por el titular a los distintos miembros de la comunidad educativa.

El pluralismo de nuestra sociedad actual se traduce en una gran diversidad de ofertas educativas. Nuestro Colegio ofrece una enseñanza de calidad abierta a todas las clases sociales como respuesta de la preocupación de la Iglesia por la educación. Por eso, el carácter de centro concertado de iniciativa social de nuestro Centro, hace que goce del derecho a recibir los fondos públicos necesarios que garantice que la enseñanza básica sea impartida en condiciones de gratuidad. El carácter propio de nuestro colegio,
se basa en la doctrina de la Iglesia Católica, desde el carisma de la Iglesia Diocesana, y en la voluntad de ofrecer un servicio a las familias que desean una educación católica para sus hijos e hijas.

Así, el fundamento de nuestro Centro se encuentra en los principios constitucionales de la libertad de enseñanza, en el marco de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de los acuerdos entre el Estado Español y la Santa Sede, desde los principios rectores de la Iglesia Católica.

3.4 NUESTRA ANTROPOLOGÍA

El concepto de persona que cada uno tenemos, está en la base de todos nuestros actos, pensamientos, interpretaciones... una antropología adecuada, armónicamente desarrollada desde la colaboración entre fe y razón, es fundamental para poder desarrollar la misión educadora y evangelizadora que nos ha sido encomendada. Nunca el proceso educativo es neutro, por ello es importante clarificar cuál es nuestro concepto de persona: definir qué persona estamos educando, que modelo de persona estamos ofreciendo como educadores, a qué modelo tendemos.

Los aspectos más relevantes que debemos tener en cuenta para realizar con éxito la tarea educativa -tal como se entiende en un Colegio de Educación Católica para orientar a cada persona hacia la verdad, la belleza, la bondad y la justicia- son de dónde partimos, cuál es el modelo de persona que perseguimos y que claves debemos considerar en el proceso educativo para acercarnos al máximo al modelo.

- De dónde partimos:

El ser humano es una unidad compleja, pero una unidad. A la vez, esta unidad que ya somos debe ser alcanzada, por lo tanto somos don y tarea. Esto se consigue con una verdadera educación de la persona en todas sus dimensiones.
En el Colegio, el proceso educativo se realiza desde la persona que es cada profesor hacia la persona que es cada alumno. Esta es
nuestra misión: educar a la persona para acoger y dar Vida.

Afirmamos que:
• La persona es creada por Dios a imagen suya, “varón y mujer
  los creó” (Gn 1, 27). Todos y cada uno de nuestros alumnos,
  por el hecho de ser criatura, tiene dignidad de hijo de Dios, por
  tanto, por puro don, está llamado por la filiación a la fraternidad.

• Cada alumno es una nueva creación, un ser único, sagrado
  e irrepetible. Las personas somos individuos dotados de
  naturaleza humana. La naturaleza humana es una unidad
  compleja de cuerpo y alma. Podemos precisar más hablando
  de tres dimensiones o dinamismos en la naturaleza humana:
  espirituales, psíquicos y físicos, pero el hombre es un ser
  indivisible. Cada uno de nuestros alumnos está formado por
  estas tres dimensiones y en todas ellas necesita ser educado.

• A lo largo de la historia de cada persona, los distintos acontecimientos
  vividos, provocan “enfrentamientos” entre estas
  dimensiones, generando una división interna que rompen,
  separan, disgregan el proyecto de Dios sobre ella. Por eso
  la educación de cada alumno implica la unificación de sus
  dinamismos mediante la integración, dado que en una
  antropología adecuada el dinamismo espiritual está en una
  escala superior al psicológico y al físico. Esto se pone de
  manifiesto en la conducta de la persona, en las relaciones que
  mantiene con las personas y con el mundo, rigiendo por tanto,
  todos los procesos educativos.

• La persona es libre pero el autogobierno y la autoposesión de
  la naturaleza humana, caída en su origen (Gn, 3) se consigue
  mediante las virtudes y la Gracia. Los alumnos necesitan ser
  educados en la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza,
  para autogobernar su naturaleza y poder actuar con verdadera
  libertad entendiendo esta como una opción por el Bien que se
  nos revela en el Misterio de Cristo.

• Como hijos de un mismo Padre, los alumnos son seres
  relacionales, abiertos y receptivos, capaces de acoger al otro y
  de entrar en el otro.

• Cada alumno anhela, busca ser feliz: en el proceso educativo
  necesitan ser guiados para llegar a descubrir que la felicidad
  verdadera está implícita en el proyecto que Dios tiene para él.

• Nuestros alumnos y alumnas son vulnerables a la enfermedad,
  al sufrimiento, al dolor, tienen dificultades en sus relaciones
  personales... ante estas limitaciones la tarea docente consiste
  en corregir, perdonar, acompañar y dirigir, todo ello con,
  ejemplo, autoridad y con amor, ya que sólo el amor educa.

• Para adquirir las virtudes es necesario una pedagogía del
  esfuerzo, la obediencia, la perseverancia y el sacrificio.

- Cuál es el modelo:

Nuestro modelo es Jesús, aspiramos a parecernos a él. Durante su vida Jesús se muestra como nuestro modelo: “Yo soy el Camino, La Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por Mí” (Jn 14,6)

- Claves para el proceso educativo:

•  FE – El hombre necesita relacionarse con Dios dado que Él es su origen y destino.

   † Para ser como Cristo necesitamos conocerlo, valorarlo, amarlo.
   † La oración, relación con Dios, nos ayuda a descubrir la obra interior que Cristo hace en nosotros.
   † La Palabra de Dios ilumina nuestra inteligencia

•  ESPERANZA - La pedagogía se preocupa por el futuro, porque
   la persona es lanzada hacia lo que está por venir

   † El niño, el joven necesita ser guiado.
   † El verdadero pedagogo, como educador (ex ducere=hacer salir) descubre en su alumno también aquellas capacidades  difícilmente perceptibles, y porque cree en ellas presenta ante el alumno un campo de crecimiento: solo educa quien es capaz de confiar.
   † El educador debe dar razón de su esperanza con su testimonio diario, así como con su coherencia de vida.

•  CARIDAD - La vida humana es un don recibido para ser a su vez dado.

   Nuestros alumnos necesitan ser educados:
   † En la humildad y la obediencia; para la donación.
   † En la complementación del hombre y la mujer en todas las dimensiones de su persona y de la del otro.
   † Nuestros alumnos necesitan ser acompañados en su vocación.

Por ello, educamos….

Personas en armonía con su propio cuerpo y con su entorno

Valoramos la salud, no sólo como un bienestar físico-psíquico, sino como una tarea moral que consiste fundamentalmente en apropiarse cada vez más de todas las dimensiones del ser humano para ponerlas al servicio de la libertad y de la capacidad de amar de la persona.

Queremos educar la aceptación, el respeto y el sano desarrollo del propio cuerpo.

Además, ante el deterioro ecológico de nuestro mundo, buscamos hombres y mujeres que sepan tomar posturas concretas ante la degradación de la naturaleza y vivan un estilo de vida que permita el desarrollo sostenible de los recursos del planeta.

Personas que cultiven su interioridad

Vivimos en una cultura de evasión de uno mismo. Uno de los dramas de los hombres y mujeres del mundo occidental, habitantes de la sociedad del bienestar, está siendo la pérdida de la vida interior, la emigración del interior hacia lo de fuera. Esto provoca en las
personas una tendencia hacia la superficialidad y la apariencia. Vivir de verdad es vivir desde dentro, viajar al interior de nosotros mismos en busca de identidad y de sentido.

Queremos educar mujeres y hombres que desarrollen su crecimiento interior, capaces de reconocer y aceptar sus propias limitaciones, ilusionados por su progreso personal, interesados por la cultura, capaces de admiración, curiosos por el mundo, agradecidos, contemplativos, sensibles a la belleza, atentos a la vida.

Personas que vivan desde la alegría

Cuando alguien asume de manera responsable la realización plena de su vida no siempre se siente bien y cómodo. Una vida auténticamente humana exige muchas veces lucha, renuncia, sacrificio, entrega abnegada, experiencias todas ellas que, a primera vista, se alejan del concepto ordinario de bienestar, de “estar bien”.

Personas capaces de amar y ser amadas

El ser humano no se construye a sí mismo en soledad, sino con otros. Nadie que quiera alcanzar una vida plena y feliz puede vivir
ajeno al amor y la convivencia. Pero a amar y ser amado también se aprende. Queremos educar hombres y mujeres sociables, abiertos al amor humano y la ternura, respetuosos con los demás, capaces de ponerse en el lugar del otro, acogedores, que sepan trabajar en equipo, con talante conciliador. Hombres y mujeres no individualistas sino creadores de comunidad.

Personas que sepan llevar a cabo sus opciones

Cada persona tiene encomendada una tarea primordial: construir la casa de su vida haciéndose así mismo en relación a otros. Esto
supone lucidez, discernimiento, defender las propias convicciones estando abiertos a las de los demás, tomar postura por algo, buscar la verdad para ejercer así la libertad, vivir de forma responsable.
Queremos educar mujeres y hombres con fuerza de carácter, tenaces, que sepan salir de su pasividad y pasar a los actos, con capacidad de esfuerzo y sacrificio. Hombres y mujeres que sepan labrarse, en búsqueda continua, un proyecto de vida.

Personas profesionalmente bien preparadas

Una educación integral y de calidad contribuye a formar personas cualificadas y preparadas para adaptarse creativamente al mundo
en el que les tocará vivir. No para fundamentar en esa formación privilegios de ninguna clase, sino para que se sientan responsables, ante Dios y la sociedad, de talentos que no son exclusivamente suyos, sino que les han sido dados como un bien que hay que hacer fructificar y que han de compartir.
Buscamos personas que piensen, sepan, sientan, hagan y sean; personas que aporten su conocimiento, sus manos y su corazón para transformar este mundo.

Personas abiertas a una sociedad plural

El proceso de globalización cultural y económica de nuestro mundo y los fenómenos migratorios han transformado nuestras sociedades nacionales en pluriculturales. Esto nos exige encontrar formas de convivencia que armonicen lo particular con lo común. Queremos educar mujeres y hombres que sepan habitar cordialmente en esta sociedad plural, abiertos al diálogo, que acojan y valoren como una riqueza las diferencias entre los hombres y los pueblos, constructores de nuevas relaciones de encuentro e igualdad.

Personas que sepan situarse ante las cosas con libertad

La sociedad de consumo nos provoca a menudo necesidades ficticias y en ocasiones el valor de las personas se mide por las cosas que poseen.

Queremos formar hombres y mujeres que sepan situarse con espíritu crítico ante estos mecanismos, que valoren la austeridad y el compartir, el ser más que el tener, que sepan crear y no sólo consumir, que no identifiquen el éxito con la promoción social, la calidad de la vida con el dinero, que busquen la felicidad en otros valores.

Personas solidarias y comprometidas

Vivimos en un mundo paradójico. Hemos alcanzado un gran desarrollo científico y tecnológico que ha mejorado nuestro nivel de vida y, sin embargo, millones de personas sufren a causa de la guerra, la pobreza y la marginación. Con la educación nos dirigimos directamente al corazón de niños y jóvenes, para que un día sepan hacer de este mundo un hogar más feliz.

Queremos educar hombres y mujeres conscientes de esta realidad, sensibles ante toda forma de deshumanización, compasivos, solidarios con los problemas de los demás, misericordiosos, apasionados por la justicia, capaces de asumir el sacrificio personal en beneficio del bien común, pacíficos, trabajadores incansables en favor de la paz y la igualdad entre los seres humanos, portadores de esperanza, con espíritu democrático. Y todo esto comprometiéndose a vivirlo de una manera especial en su propia realidad.

Personas abiertas a Dios a través de una Comunidad Parroquial

Todo hombre y mujer es imagen y templo de Dios y tiende al encuentro con Él. Por eso, en nuestro mundo, Dios tiene muchos nombres y a Él se acercan millones de personas, de forma honesta, por múltiples caminos. Nosotros creemos en Dios Padre y Creador, percibido como misterio de vida, que se complace en el amor y en el perdón y que se encarnó en su Hijo Jesucristo y está presente en nosotros por su Espíritu. Un Dios comprometido con la felicidad y la dignidad de cada ser humano, que inspira comportamientos fraternales.

Queremos favorecer la experiencia cristiana de Dios y el encuentro con Él en la persona de Jesucristo; educar hombres y mujeres capaces de descubrir en este Dios el sentido de toda existencia.

 

3.5 LA COMUNIDAD EDUCATIVA

De la Escuela-Comunidad forman parte todos los que están en misión compartida directamente en ella: Arzobispado-Fundación “San Vicente Mártir”, párroco, titular, equipo directivo, profesores, personal de administración y servicios, los padres como máximos responsables de la educación de sus hijos, y los alumnos, verdaderos protagonistas y sujetos activos del proceso educativo.

 

3.5.1 ENTIDAD TITULAR

La persona que ostenta la titularidad del centro, es el responsable último del funcionamiento del mismo, ante la Iglesia y la sociedad, y asume la representación del mismo.

• Tiene como misión fundamental dar a conocer el carácter propio del centro y velar por su cumplimiento, haciendo  partícipes del mismo a todos los miembros de la comunidad educativa.

• En comunión con la dirección, es el responsable último de la programación y de la ejecución del Plan de Pastoral, y debe velar para que en el colegio se ofrezcan cauces de formación, vivencia y orientación cristiana a todos los estamentos educativos, procurando que los mismos participen de las tareas pastorales de la Parroquia.

• Dirige a la comunidad educativa promoviendo el conocimiento y la interpretación del carácter propio del colegio, impulsando  el buen funcionamiento de los órganos unipersonales y colegiados, desde el respeto a las funciones propias de cada uno.

• A él le corresponde el nombramiento, la supervisión, la contratación del personal según las necesidades del centro y de acuerdo con la legislación vigente.

• Debe procurar, mantener y promover relación con todos los estamentos de la comunidad educativa.

• Ostenta la titularidad empresarial del centro, cumpliendo y haciendo cumplir la legislación vigente.

3.5.2 PROFESORES

Las familias y la Iglesia confían a los profesores, como personas y como comunidad la tarea educativa en la escuela. Ellos con su acción y testimonio han de favorecer la verdadera educación integral de los alumnos de acuerdo con nuestra antropología, con Jesucristo como modelo de persona. Por ello, la selección del profesorado de los Colegios Diocesanos se debe realizar teniendo en cuenta criterios de profesionalidad y de aceptación y compromiso con el ideario católico del centro.

El profesor de un Colegio Diocesano está llamado a:

• Mantenerse fiel a su designio, enviado por la Iglesia y al servicio de la Diócesis, para cooperar en la educación de la persona en todas sus dimensiones. El profesorado debe mantener un clima de formación permanente en los ámbitos Pedagógico y Religioso para poder desempeñar esta importante misión.

• Actuar en el día a día con competencia, entrega y testimonio, siendo fiel testigo del carácter propio del centro.

• Sentirse directamente implicado en la elaboración, ejecución y evaluación del proyecto educativo.

• Reconocer en cada alumno una persona única que merece todo su cuidado, evitando cualquier tipo de discriminación, comparación, ya que todos y cada uno tienen la dignidad de criaturas de Dios.

• Ser cauce de la relación entre el colegio y los padres, mediante una actitud cercana, accesible, frecuente y en comunión, como colaboradores que comparten la misión educativa.

• Favorecer un clima de fraternidad y diálogo, trabajando en comunión, manteniendo la unidad de criterios necesaria para dar coherencia y continuidad a la labor educativa.

• Participar en los proyectos y acciones propuestas desde la Fundación San Vicente Mártir, en la medida que favorezcan, refuercen, ayuden, a un mejor desempeño de su misión y de la del centro.

• Tener disponibilidad, para participar de forma activa en los órganos de gobierno del centro, tanto en los unipersonales como en los colegiados, en función de sus capacidades y de acuerdo con su identidad cristiana.

• Acompañar la integración de los alumnos en la comunidad parroquial.

• Formarse de manera continua para así poder aplicar mejoras en el ámbito pedagógico.

 

3.5.3 PADRES

Los padres son los principales responsables de la educación de sus hijos. Tienen como misión velar por su cuidado y educación (Familiaris Consortio). En esta difícil tarea no están solos, para ser ayudados eligen el colegio buscando un tipo de educación coherente con sus convicciones; por ello, al matricular a su hijo e hija en nuestro Centro, tienen derecho a exigir una educación católica, esto es, que el colegio favorezca que los niños y jóvenes se descubran como hijos de Dios y experimenten su amor.

Los padres con su conducta diaria y testimonio deben favorecer la verdadera educación integral de sus hijos e hijas.

Los padres tienen el derecho y el deber primordial e inalienable de educar a sus hijos y encuentran en nuestro colegio una ayuda indispensable para cumplir con este derecho y este deber.

Para ello los padres:

• Deben reconocer, respetar y apoyar la labor diaria del personal del centro con sus hijos en todos los ámbitos.

• Tienen el derecho y el deber de participar en la comunidad educativa y el Colegio los acompañará en la educación de sus hijos, y facilitará que los padres reciban información-formación que les ayude en la importante misión de educar a sus hijos.

• Los padres y el centro mantendrán estrecho contacto, tendrán una relación de dialogo y respeto mutuo para educar en comunión a los niños y jóvenes. Acudirán al centro siempre que se les requiera, y de igual modo serán atendidos cuando lo soliciten.

• Tendrán disponibilidad y generosidad para participar de forma activa en los órganos colegiados del centro, asumiendo el  compromiso en la escuela como una dimensión propia de su vocación a la educación de sus hijos.

• Como miembros de la comunidad educativa estarán abiertos a colaborar en todas aquellas actividades que proponga el centro   para el mejor desarrollo de sus hijos y también podrán proponer otras.

• Deberán acompañar la puesta en práctica del carácter propio, y solicitar, en su caso, que se lleve a cabo en todas las realidades en que este se concreta.

3.5.4 ALUMNOS

El alumno matriculado en un colegio diocesano tiene derecho a ser evangelizado, y a la vez es instrumento de evangelización para los demás, tanto dentro de la escuela como en los otros ámbitos en los que se desenvuelve.

Educar la persona incluye no solo la formación intelectual, muy importante en nuestro ámbito educativo, sino la apertura del ser a la trascendencia que llena su vida de verdadero sentido.

Por ello consideramos que:

• Los alumnos son agentes activos de su propia educación, pues son los principales protagonistas de su proceso educativo.

• Los alumnos son miembros de una familia, contexto indispensable para que su educación abarque íntegramente sus
  personas y las oriente hacia el amor.

• Debemos crear para ellos un clima de trabajo, participación, responsabilidad, respeto, esfuerzo, confianza y alegría que favorezca su crecimiento como persona.

• Los alumnos crearán y mantendrán un ambiente que favorezca la convivencia entre los miembros de la comunidad educativa evitando cualquier tipo de discriminación, violencia, acoso,...

• El centro debe fomentar la participación de los alumnos en las actividades formativas, lúdicas y pastorales que se propongan impulsando la vinculación del alumno en la comunidad parroquial.

• El colegio facilitará la vinculación al centro de los antiguos alumnos.

3.5.5 PERSONAL DE ADMINISTRACIÓN Y SERVICIOS

El personal no docente tiene una importante misión como miembro de la comunidad educativa, colaborando en el buen funcionamiento del centro con su dedicación y actitudes personales.

Para ello:

• Su selección se efectuará con idénticos criterios de profesionalidad  y compromiso con el ideario católico que el resto del personal del centro.

• Se respetarán de una manera plena sus derechos y deberes como trabajadores y personas, así como el sentido activo de su contribución al bien común educativo del Colegio.

• Deben participar en la acción educadora.

• Se les motivará para su formación en los ámbitos profesional.

• Tendrán disponibilidad, para participar de forma activa en los órganos de gobierno del centro en función de sus   capacidades, de acuerdo con su identidad cristiana.

 

La pedagogía de nuestro colegio es la pedagogía del evangelio. Buscamos educar niños y jóvenes cristianos desde los valores del evangelio (amor, perdón, caridad, donación, sacrificio, sabiduría, humildad, gratuidad, fidelidad, misericordia, obediencia, conocimiento y aceptación de uno mismo…) El alumno y alumna es un ser en crecimiento, que necesita ser ayudado, acompañado, guiado, la familia en primer término, y la comunidad educativa, elegida por los padres y madres, en segundo, tienen esta misión.

En nuestro colegio llevamos a cabo la formación integral de los alumnos y alumnas de acuerdo con una concepción cristiana del hombre, de la vida y del mundo. Esta formación integral consiste en el desarrollo armónico de todas las dimensiones de la persona: educar niños y jóvenes felices porque su vida tiene sentido, y todo en su vida lo tiene, personas con un proyecto de vida, personas capaces de hacer opciones libres y justas, personas educadas desde el dialogo fe-ciencia, fe-cultura.

El objetivo y fin último del colegio es ofrecer un modelo de vida basada en el mandamiento del AMOR y materializada en la educación integral, que posibilita la formación de personas con esperanza para trabajar por la construcción de un mundo más justo y mejor, y de encarnar en la sociedad los valores cristianos.

Sabemos que la persona tiene capacidad de Dios y necesidad de Él: el niño tiene necesidad profunda de Dios Padre, necesidad que hay que cuidar y alimentar para que su vida tenga sentido pleno. Nadie vive solo para sí mismo, la donación desde la fe llena de sentido y coherencia nuestra vida.

Educamos desde el amor, el perdón, la escucha, la oración, el respeto a cada niño; teniendo siempre presente en el niño/ joven, al adulto que Dios quiere que llegue a ser un día, porque sabemos que sólo si el niño tiene experiencia de todo esto, puede hacerlo consigo mismo y con los demás. Y educamos a la persona, lo importante es, siempre, el alumno concreto, no es el profesor, ni siquiera el grupo del que el alumno forma parte porque la comunidad educativa es la vez comunidad cristiana donde todos evangelizan y son evangelizados.

La Comunidad educativa debe hacer suyo el Carácter Propio,
sin olvidar que lo oído se olvida y lo leído se recuerda, pero
solo se sabe lo vivido.

¿QUÉ POTENCIAMOS?

Potenciamos la educación no formal más allá del aula.

Una educación integral requiere de la escuela una diversificación de los aprendizajes.

Por eso, en nuestro colegio, la acción educativa no se limita ni al tiempo ni al espacio escolar. Así, privilegiamos un gran abanico de propuestas y acciones de educación no formal que contribuyen a la educación integral de niños y adolescentes. Proyectamos esta educación más allá del aula y del horario lectivo, a través de actividades extraescolares que favorecen la apertura al mundo y a la vida en sus múltiples dimensiones. En su realización se busca la participación de profesores, alumnos y padres de alumnos.
Asimismo procuramos evitar actividades que sean discriminatorias por razones económicas o de cualquier otra índole.

Potenciamos el uso formativo de las TIC’S y del tiempo libre.

Damos así cauce a las posibilidades de esparcimiento, formación, compromiso social y vivencia religiosa de nuestros alumnos.
Fomentamos en nuestro colegio la práctica del deporte como un valioso cauce de desarrollo físico y social y el uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación.

Potenciamos la atención a la diversidad.

Vivimos en un mundo en el que las fronteras son muy tenues, en un mosaico de realidades íntimamente relacionadas: diversidad de culturas, de creencias y de procedencias. Nuestro proyecto educativo debe promover este encuentro con lo diferente e impulsar la fraternidad. Creemos que todas las personas tienen un tesoro que aportar y que la diversidad, lejos de ser un problema, es un regalo para todo centro educativo. Entendemos que educar desde y para la diversidad, significa trabajar por una cultura de paz y de encuentro. Por ello:

• Valoramos como riqueza la presencia en nuestro colegio de alumnos de todas las nacionalidades, culturas y etnias. Favorecemos su integración y cultivamos un espíritu de aceptación y valoración de la diferencia.

• Tratamos de dar oportunidades a todos los alumnos para que desarrollen en plenitud sus capacidades, más allá de la   instrucción, compensando mediante la dedicación de recursos y tiempos a aquellos que más lo necesitan. De modo especial   procuramos que nuestro colegio sea capaz de integrar, a los alumnos con dificultades de cualquier ámbito, haciendo   realidad la opción preferencial por los más necesitados.

• Queremos que nuestros alumnos puedan dar cauce a sus  inquietudes para favorecer así su desarrollo.  Por ello proponemos un amplio abanico de posibilidades donde  todos tengan cabida.

• Nos esforzamos en educar la diversidad que se deriva de la diferencia de capacidades e intereses en las  personas. En   su proceso de socialización, el niño debe ir aceptando esta  variedad y descubrir que las relaciones humanas con personas diferentes a nosotros, nos enriquecen.

Potenciamos la calidad educativa.

Mediante la implantación de sistemas de gestión que unifiquen procesos y mejoren la gestión diaria de nuestro Centro.

Potenciamos la innovación pedagógica.

La sociedad actual tiene como una de sus características el aumento de la velocidad a la que se producen los cambios; propiciado por los avances tecnológicos fundamentalmente. La educación y la escuela ni es ni debe ser ajena a este hecho. Debemos aprender a cambiar.

TIC (Tecnologías de la información y la comunicación), competencias, inteligencias múltiples, emprendimiento, entornos personales de aprendizaje, trabajo colaborativo, coworking, mapas mentales, pensamiento divergente, creatividad, gamificación, redes sociales, nativos digitales, empoderamiento, tablets, smartphone, participación...
Esta nube de palabras engloba una serie de conceptos psicológicos, sociológicos, pedagógicos, técnicos que ya forman parte de nuestras aulas, porque ya forman parte de nuestras vidas.

En nuestro centro apostamos por estar al día en todas aquellas novedades que nos afectan como miembros activos de nuestro entorno, dispuestos a cambiar y a promover los cambios que sean necesarios. Buscamos innovar para mejorar, para aprender más y mejor. Sin abandonar prácticas tradicionales que siguen siendo válidas y eficaces, incorporamos las estrategias y mecanismos más novedosos para que nuestros alumnos y alumnas desarrollen sus capacidades propias y aquellas imprescindibles para enfrentarse a la vida con éxito.

Todo enriquecido y sustentado por los valores que forman nuestro ideario y por lo tanto el modelo de persona en el que creemos.